Fondo monetario internacional frente a la pandemia

Enfrentándose a un pronóstico completamente diferente al que se había previsto a comienzos de año, al día, al menos 170 países deberán afrontar los cambios que la presente situación ha generado, en cuanto a los ingresos e inversiones de capital en cada uno de ellos.

Por primera vez en la historia, el 90 por ciento de los socios integrantes del FMI han tenido que organizar reuniones por medios en línea, no solo esto, también por primera vez han tenido que realizar prestamos entre uno y otros.

Los países que integran este círculo han tenido que pedir créditos de emergencia, debido a la fuerte situación económica por la que están pasando, resultado de la pandemia y sus daños colaterales como: desempleo, pobreza, caída de acciones… Entre otros panoramas negativos.

A pesar de devengar y controlar dicha situación, se prevé que estando a un futuro incierto muchos países podrían caer en una recesión económica sin retorno, otros factores a los que se debe tener conocimiento son:

Desunión global

Se podría decir que frente a una crisis sanitaria y de magnitud global, la cooperación entre naciones sería un tema sin discusión, pero la realidad es que, se ha visto cómo entre hermanos del mismo continente niegan ofrecer ayuda a sus mismos aliados más afectados.

Un ejemplo de la falta de solidaridad se ve en Europa, la cual se encuentra en los primeros puestos de los continentes más afectados por la covid- 19 y que, mientras la mitad de sus países pide ayuda, la otra mitad la niega y no parece estar dispuesta a cooperar con sus países vecinos.

Debido al golpe en fondos que le puede costar a cada región, Europa no es la única en negar la ayuda, los inversionistas no compraran acciones y la taza en desempleo irá creciendo cada vez más, estamos sumergidos en una crisis que le afecta a todos y el apoyo entre naciones en primordial.

Incremento del desempleo

Devengar ha sido una de las acciones que se debe aplicar para, de alguna forma, ayudar a los países que se encuentran estancados por la falta de productividad; sin un capital estable se ven en necesidad de pedir créditos con pagos dudosos, el cierre de empresas ha costado el despido de la mayoría de sus operadores.

Eventualmente, el cierre total de empresas tanto grandes como pequeñas dejara como consecuencia: una economía inestable, con pocas probabilidades de surgir de manera rápida, pronosticando al menos 200 millones de trabajos que se perderán en el transcurso del 2020. Teniendo claro que será un año de perdidas, se espera que el próximo sea lo contrario.